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Una madre y su hija de tres años disfrutan, en calma, del firmamento en una clara noche de verano. Los momentos más felices casi nunca tienen que ver con el ruido y el alboroto, y las lágrimas no siempre son de dolor, también existen las lágrimas de amor, y sus diálogos bajo el cielo nos lo enseñan, descubriendo el verdadero origen de las estrellas.
(Una nueva historia “basada en hechos reales” es la herramienta de la que se sirve la autora, como madre, para hacer entender a su hija de 3 años que no solo se llora de tristeza, que también existen las lágrimas de amor.) |