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De todos es sabido que el puercoespín es ese animal que tiene púas. Las púas de los dos puercoespines de esta historia se enredaron de tal forma un día, que perdieron la libertad, haciéndose tremendamente dependientes el uno del otro… este cuento muestra la necesidad que tenemos de equilibrar el tener cerca a los demás y el tener también un propio espacio, con la base fundamental que es el respeto mutuo.
Es muy habitual hoy en día encontrar parejas que se separan, y ésta, como la misma autora ha querido subtitular, es “la historia de una separación con respeto”. No es preciso odiarse, ni hacerse daño para decidir separarse. Es, por tanto, un cuento del que tanto padres como hijos pueden aprender a vivir con respeto esos momentos en la vida en los que sea necesaria una cierta distancia para poder, como los protagonistas del cuento, ser “dos puercoespines felices”. |