|
El escenario de este cuento es el mar. Un escenario inmenso lleno de vida donde, sin embargo, no encontraba su sitio un inquieto delfín: su energía y su vitalidad eran siempre motivo de reproche para cuantos le rodeaban, hasta que, lleno de tristeza, decidió buscar un lugar donde no molestar a nadie… Es una historia de comienzo triste, pero de final feliz: el pequeño delfín aprendió a mirarse con cariño y sentirse feliz por ser como era a partir de su encuentro con un pulpito, con el que vive algunas intrépidas aventuras.
(Una historia para una niña de cinco años en la que la autora, como madre, se adapta a una mente infantil para enseñarle que lo mejor es respetarse y convertir nuestros “diferencias” en “virtudes”.) |