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Las hadas son personajes de ensueño para los niños, y por suerte tambien para algunos mayores. La magia es su gran tesoro. Esta historia la protagonizan cuatro haditas y sus mamás. Cada una de ellas con una “especialidad mágica” que se desarrolla en un frondoso bosque, junto a una cascada.
La moraleja del cuento, sin embargo, poco tiene que ver con pócimas y recetas extrañas o ingredientes exóticos. Es la etiqueta de un vestido (sí, esa en la que se indica la temperatura de lavado o de plancha…) donde está escrito un enigma que le salvará de desaparecer: Compartir = Sonreir. Una buena enseñanza para haditas y hadas… de aquí y de allá.
(La autora, como madre, se adapta a la mente de su hija para hacerle partícipe de la sabiduría del compartir a través de una historia llena de delicadeza y sensibilidad.) |