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La pandilla, los roles de los líderes, la influencia de los amigos, buenas o malas, los mundos que se abren a los ojos de quienes empiezan a despedir los años de la infancia están cuidadosamente tratados en este octavo libro. La oscuridad es un lugar donde nadie debería vivir, pero a veces, en los caminos que conducen a ese lugar siniestro, se escuchan los cantos de las sirenas que invitan a conocerlos, y otras, es el chantaje que hacen los tipos fuertes y perdidos a los más débiles.
Siempre se está a tiempo de volver a la luz, siempre se está a tiempo de recuperar el tiempo perdido, siempre se está a tiempo de hacer el bien que se dejó a un lado, de volver a ser uno mismo; sí, siempre, porque todo sueño se puede hacer realidad. ¿O acaso consideras imposible que el mensaje que se arroja al mar dentro de una botella llegue a las manos de quien lo necesita?
(La temática de este octavo cuento es mas profunda y complicada, pero nace, sin embargo, de observaciones infantiles y de inquietudes maternas por darles respuesta: la autora, como madre, pone rostro y voz a los personajes de un dura historia para intentar dar respuesta a las preguntas de su hija de 8 años, que no comprende por qué hay personas que toman el camino del dolor y la oscuridad.) |