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Este cuento se inspira en las preguntas: Si los animales de la misma especie tienen un mismo lenguaje y un pastor alemán entiende a un perro pekinés... ¿por qué un señor alemán no comprende la lengua de un señor chino? Hay un lenguaje que todos los seres vivos comprenden, la lengua del corazón, que es la música.
En una pradera encantada, en la desembocadura del río Tatay, se celebra una mágica fiesta en la que se entienden todos los seres vivos. ¿Llegará un día en que los hombres también hablemos la lengua del corazón?
(Es una historia que como un canto a la vida, quiere mostrar que todos los seres vivos sentimos lo mismo… hambre, frío, sed, alegría, dolor, amor… por encima de lenguas, razas, creencias e incluso especies… y que la música, nos llega a todos al corazón.) |