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El silencio parlanchín es el silencio que habla y comunica. Protagoniza los espacios en los que las miradas, las sonrisas o las aptitudes hablan por nosotros, a veces con más claridad que las palabras, mediante una niña de diez años que acostumbra a conversar con el indiscreto silencio parlanchín y a descubrir lo que dicen los silencios de los demás. En un mundo en el que apenas se deja espacio a los silencios, encontramos su valor en un cuento simpático y con mucho movimiento.
(Hay un lenguaje que es siempre sincero, una comunicación en la que las palabras a veces son florituras que no deben despista. A veces somos demasiado tímidos para decir gracias, o te quiero, dejemos que el silencio nos ayude a explicar o a entender esos mensajes que no se oyen, y no nos los perdamos.) |